viernes, 30 de noviembre de 2012

Córcega, isla de contrastes IV

Hola de nuevo, furgoviajeros!!



Entiendo que con los fríos que nos están llegando, estos post de playas no son lo que más apetece (o sí), pero nos vamos acercando al centro de la isla, donde haremos honor al nombre de estas entradas, y donde descubriremos los contrastes de Córcega.

Seguimos en tierras corsas, y subiendo por el "dedo" de la isla, subimos a visitar una curiosa playa: la playa de Nonza. Es una playa de arena negra volcánica, donde el baño no está permitido por la cantidad de corrientes que tiene.
La gente pasea y dibuja o escribe con piedras blancas lo que le parece. Hay muy buenas vistas  desde un mirador y nosotros no bajamos. Así que para cuando volvamos tenemos pendiente escribir sobre la arena: Aquí estuvieron los FURGOVIAJEROS :)



Playa de Nonza, Córcega en furgoneta
Playa de Nonza


 En esta foto de se aprecia el tamaño de los dibujos comparándolos con el de las personillas que aparecen en la foto.

Playa de Nonza, Córcega en furgoneta





Playa de Nonza, Córcega en furgo
Detalle de las escrituras en la arena





Playa de Nonza, Córcega en furgoneta
Y aquí una vista del pueblo de Nonza

Continuamos y estamos ya en la costa este de Córcega. Parada en Bastia, segunda ciudad en importancia de la isla. Dimos una vuelta cortita porque además de que nos va más paisajear que turistear por la ciudad, todavía andábamos detrás de conseguir el recambio para la ducha. Como curiosidad para los que les guste la literatura,  hice esta foto en una casa junto a La Citadelle, donde pasó unos años de su infancia el escritor Victor Hugo.







De Bastia hacia abajo siguiendo la costa paramos a comer en una bonita y solitaria playa de la que no tengo fotos pero lo dejo aquí por si a alguien le puede servir. Se encuentra entre dos pequeños pueblecitos: La Marana y Pineto y es reserva natural de aves marinas así que sin molestar a los pajaritos :)

Después de comer y cogiendo la Nacional hacía el centro de la isla llegamos hasta Ponte Leccia, y de ahí, por una típica carretera corsa de las que ya hablamos en post anteriores, por les Gorges de l´Asco, el Forêt de Carozzica y el Forêt Communal d´Asco hasta Haut Asco donde habíamos planeado pasar la noche.


Por aquí pasa la GR 20, sendero que recorre en diagonal Córcega de norte a sur. Haut Asco es una estación de esquí (cerrada en las fechas en las que estábamos, claro) y en el parking de la estación fue donde pasamos la noche, porque es el punto de partida para subir al Monte Cinto, el más alto de la isla (2707m)




Haute Asco, Córcega en furgoneta


 Lo de todas las noches: ducha, cena, capítulo de House y a dormir z z z z z

Al día siguiente, aunque ya habíamos descartado el subir al Monte Cinto porque todavía se veía nieve y no íbamos preparados, hicimos una pequeña excursión por el sendero de subida al monte. Después de tantos días de ver azul, y con lo poco playeros que somos, por fin respiramos un poco de verde y gris roca, que la verdad es que lo necesitábamos. 


Haute Asco, Córcega





Haute Asco, Córcega










Haute Asco, Córcega


El día estaba un poco feo y las fotos no es que quedaran muy bonitas...

Paseo sin dificultad y vuelta hacia la furgo para seguir rulando, bajando la carretera por la que habíamos venido, llegando a Corte, y siguiendo en dirección hacia las Gargantas de la Restonica, una de las joyas de Córcega. 

Carretera estrecha durante unos 15 km entre paredes altas y junto al río Restonica. A mitad de carretera, el "camping de Tuani" donde casi que tienes que morir al palo porque en todo el valle no se permite acampar. De todas formas a nosotros ese día ya nos tocaba dormir en camping y fuimos directos. 

El camping no nos gustó. Para empezar era muy grande pero la mitad de servicios (baños, fregaderos, duchas) estaban en obras, con lo cual teníamos que recorrernos medio camping para todo. Además, no inspiraba mucha confianza, pues estaba prácticamente en medio del barranco y para colmo cientos de carteles con el plan de evacuación en caso de inundación te recordaban a cada momento que si pasaba algo, de ahí no saldríamos, jejeje. 

A pesar de eso recordamos esa noche con mucho cariño porque Laia (nuestra perra)  hizo un amigo alemán del que nos acordamos muchas veces: Moritz. 

La cosa empezó mal, porque Laia le pinchó la pelota. El pequeño se quedó con cara de susto pero no dijo ni "mu". Nosotros disculpas a los padres que resultaron un encanto (furgoneteros, como no) y hablamos un poquito con ellos porque el peque tenía cierta querencia a venir a donde estaba Laia. Hicieron muy buenas migas.

Laia muy atenta a lo que el peque lleva entre manos



Mañana, La Restonica a fondo. 

Buenas noches, furgoviajeros!!











3 comentarios:

  1. Me dan ganas de ir a corcega, no sabía que tenía montes tan bonitos. Con monte y playa las vacaciones perfectas.
    Un saludo

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  2. me dan ganas de comerme a Laia :*

    Bei!

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